Promesas divinas para épocas difíciles

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Promesas divinas para épocas difíciles

Mensaje  NATY el Vie Ene 02, 2009 7:29 pm

Promesas divinas para épocas difíciles

Ps. Diego Arbeláez -
"Invócame en el día de la angustia; te libraré y tú me honrarás" (Salmos 50:15).


El Señor no siempre ilumina la oscuridad pero si nos guía a través de ella. En la hora de tinieblas, Cristo es mi luz. En la hora de mi caída lamentable, él es mi perdón. En la hora de debilidad, Cristo es mi fuerza, y en la hora de sol y de canciones, él es mi alegría. La siguiente promesa que el Señor hizo a su pueblo Israel bien puedo aplicarla a mi vida también:
"Cuando pasares por las aguas, yo estaré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Así dice Jehová que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas... otra vez abriré camino en el desierto y fuentes en la tierra estéril" (Is. 43).
Yo veo aquí cuatro tipos de circunstancias en las que el Señor me promete su ayuda. Puedo contar con su bendición cuando pase por:
Las aguas:
Es decir, por circunstancias escalofriantes.
El fuego
: Se refiere a circunstancias atormentadoras.
El mar:
Señala las circunstancias rudas y tempestuosas.
El desierto:
Estas son las circunstancias solitarias y tristes.
En mis caminos no hay puentes; forzosamente he de pasar por las aguas y sentir el ímpetu de los ríos. Pero en la inundación, la presencia de Dios es mejor que una barca. Seré probado, más saldré victorioso, porque el mismo Dios, más poderoso que las muchas aguas, estará conmigo. Las tristezas de la vida pueden llegar a su colmo, pero el Señor me presta su ayuda adecuada según mis necesidades.
Mis enemigos pueden sembrar mi camino de peligros: Persecuciones crueles, que para mi son como un horno ardiente. Entonces, andaré sobre el fuego. Si Dios está conmigo, no me quemaré; ni siquiera se percibirá en mí el olor del fuego. Yo puedo lograr más con Dios en una hora que en toda la vida sin él.
Dios simpatiza con el que sufre. Tengo fe. No estoy solo. Dios está conmigo. Pronto la oscuridad que me rodea desaparecerá y me veré envuelto como en el despertar de un nuevo día. Entonces prorrumpiré en bendiciones, alabanzas y aleluyas.
Arrojaré al cesto de los papeles inútiles mis desengaños y mis esperanzas fallidas. No pienso en todo el dolor, sino en la belleza que aún queda. Si me siento deprimido cantaré. Si me siento triste reiré. Si me siento enfermo, redoblaré mi trabajo. Si siento miedo, me lanzaré adelante. Si me siento inferior, vestiré mis mejores ropas. Si me siento inseguro, haré una afirmación de fe en alta voz, tal como dice la Biblia: "... diga el débil: fuerte soy" (Joel 3:10). Si siento pobreza, pensaré en riquezas futuras. Si me siento incompetente, recordaré éxitos pasados.
Quieta y calladamente, el Buen Pastor se acerca a mí en este momento. En su presencia tengo todo cuanto voy a necesitar. El extiende amorosamente sus manos, las posa sobre mi atormentada frente y me habla. Escucho, su mensaje me llega a través de un hermoso poema de David que revela lo que es el Señor para una persona abatida. Oigo:
"El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo..." (Sal. 23).
Otra hermosa promesa para mi camino la encuentro en Éxodo 33:14 y dice: "Mi rostro irá contigo y te haré descansar".
¡Preciosa promesa! ¡Que yo tenga suficiente fe para apropiármela! A veces tendré que salir de mi tierra porque no tengo aquí ciudad permanente. Con frecuencia sucede que cuando me siento más feliz en un lugar, soy repentinamente llevado a otra parte. Para este mal tengo un antídoto seguro:
"El Señor me acompañará. Su rostro es su favor, su presencia, cuidado y poder que siempre estará conmigo en cada paso de mi vida. Esto significa más de lo que dice; porque realmente él lo es todo. Si Dios está conmigo, poseo el cielo y la tierra. Entonces puedo decir: "¡Ven conmigo, Señor y envíame adonde te plazca!" Una vez que entiendo que Dios esta interesado en mí, la soledad es imposible.
"Yo no sé las respuestas, pero conozco al Señor que sí las sabe

NATY
Invitado


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